
En el baile, mi hija mayor hacía de sirenita. El disfraz del Disney Store no era convincente, parecía una pordiosera, le quedaba grande y para colmo, no era rosa... A 48 horas del gran evento, mi mujer se doctoró summa cum laude en su carrera como madre haciendo lo que todo hijo espera de ella: un disfraz rosa, brillante, a medida y único, que los haga absolutamente únicos frente a los demás. En la foto de arriba la cola rosa de esta sirena, mitad mocosa, mitad salmonete. En el vídeo de abajo, un anuncio genial sobre esta prueba de fuego para toda madre.
