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viernes, 2 de mayo de 2008

NOVOS BAIANOS

Eran muy feos, vivieron en una comuna hippie, creyeron en los platillos volantes, se dejaron el pelo muy largo, escucharon a Jimi Hendrix y probablemente mudaron muy poco de ropa interior... treinta y pico años después, la revista Rolling Stone declaró su álbum "Acabou Chorare" como el mejor de la música brasileña, y eso que Brasil probablemente sea el país con mayor volumen de edición fonográfica del mundo. Hacer la lista de los mejores 100 discos de Lituania es una empresa abarcable, quizás no haya ni 100, pero hacer la lista para Brasil es una pretensión del todo absurda y típica de esta revista megapedorra, que tanto gusta de esas estúpidas listas con los 100 mejores discos, guitarristas, baladas, etc... El caso es que esta lista me ha servido para llegar a este grupo, que francamente, no está nada mal. Aquí unos vídeos de ellos en plana jam en el patio de la comuna. 

Para los que sólo ven 10 segundos de un vídeo y se van a otra parte, el solo de guitarra eléctrica viene a partir del 1:20 en el primer vídeo.




miércoles, 30 de abril de 2008

ESTAR AHÍ

Portada del álbum de A.G. "I haven't got anything better to do" (1969)




"Trains and Boats and Planes" (compuesta por Burt Bacharach)

Estar ahí, en el único momento posible, en el punto exacto donde descargará fugazmente el relámpago. Ése es el sueño de todos los que dependemos en cierta medida de la suerte para salir adelante. Hay un componente grande e inevitable de casualidad, al que sólo se puede tratar de limitar estando siempre allí, allá donde esté la tormenta, siempre con el brazo alzado dispuesto a recibir el rayo de los cielos.

Eso mismo le pasó a Astrud Gilberto, que estuvo allí cuando cayó el rayo de la oportunidad. No lo buscó, fue lo que los ingleses llaman serendipity. Nunca se había propuesto cantar y menos en público, pero cuando su marido João Gilberto se fue a EEUU a grabar con Stan Getz y les pidieron una versión en inglés de la chica de Ipanema, resultó que la única persona presente en el clan brasileño que tenía un mínimo dominio del inglés era Astrud, que viajaba como simple acompañante de su marido. Le propusieron que cantara en la sesión de grabación y así lo hizo. No tenía muchos registros, no subía mucho, no bajaba mucho, el tono era un poco plano, lánguido y algo apagado, claramente ella no era cantante, pero había algo en el timbre de su voz, en su cadencia, en esa languidez que resultaba insoportablemente atractivo... y de repente, Astrud Gilberto sin quererlo y sin buscarlo, se convirtió en estrella involuntaria y su voz en un icono tropical de vida fácil, cocoteros, voluptuosidad, cócteles y chicas guapas en bikini.